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La vacunación de los docentes es crucial para garantizar el regreso a la escuela

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Esta entrada de blog se publicó por primera vez el 15 de marzo de 2021, en el sitio web de la Alianza Mundial para la Educación.

En un momento en el que los países aplican planes para inmunizar a sus poblaciones contra la COVID-19, la urgente necesidad de vacunar a los docentes es una preocupación cada vez más acuciante. Pero ¿se prioriza a los docentes en los planes nacionales? A continuación se resumen las medidas que están adoptando algunos países en favor de los docentes, así como recomendaciones sobre por qué los docentes deben considerarse un grupo prioritario.

En un momento en el que los países siguen adelante con los planes para inmunizar a sus poblaciones contra la COVID-19, la urgente necesidad de vacunar a los docentes es una preocupación cada vez más acuciante. La pandemia ha paralizado los sistemas educativos de todo el mundo.

En abril de 2020, la mayoría de las escuelas del mundo estaban cerradas. A fin de acelerar su reapertura, los países deben actuar para proteger la salud, la seguridad y el bienestar de los docentes. Se trata de un requisito previo fundamental para recuperar la normalidad de la docencia y el aprendizaje presenciales, así como la muy necesaria función de socialización que tiene la educación.

En diciembre de 2020, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y Education International (EI), la federación internacional de sindicatos de docentes, hicieron un llamamiento a los gobiernos y a la comunidad internacional a fin de que tuvieran en cuenta la importancia crítica que reviste la vacunación de los docentes y el personal escolar.

Tal y como afirman la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, y el Secretario General de EI, David Edwards, en su mensaje de vídeo conjunto:

 

“Es imprescindible volver a abrir las escuelas y las instituciones educativas en condiciones seguras y mantenerlas abiertas tanto tiempo como sea posible. En este contexto, a medida que vamos viendo avances positivos respecto a la vacunación, creemos que los docentes y el personal educativo auxiliar deben considerarse un grupo prioritario”.

 

Ya en marzo de 2020, el Equipo Especial sobre Docentes había hecho un llamamiento internacional a la acción en favor de los docentes para resaltar medidas críticas que deben adoptar los países en relación con los docentes durante la pandemia mundial, las cuales incluyen la “protección de la salud, la seguridad y el bienestar de los docentes y los alumnos”.

Este mensaje se reafirmó durante la sesión extraordinaria de la Reunión Global sobre la Educación (GEM 2020), celebrada por la UNESCO en octubre de 2020. En dicha reunión, diversos jefes de Estado y ministros se comprometieron a respaldar a todos los docentes y al personal educativo en calidad de trabajadores de primera línea y a priorizar su salud y seguridad.

 

¿Qué países están vacunando a los docentes?

El Equipo Especial sobre Docentes señala que, a pesar de la urgencia de proteger a los docentes y otro personal educativo y de los esfuerzos de la comunidad internacional por promover su priorización durante la vacunación, dicha priorización no está sistematizada en los planes nacionales, una situación que se debe en parte a un proceso de vacunación lento a escala mundial.

En los casos donde existen planes de vacunación bien definidos, la mayoría de países suelen dar prioridad a los trabajadores de la atención de la salud, las personas mayores y aquellas con enfermedades preexistentes por las que tienen un mayor riesgo de contraer el virus.

Una excepción a lo anterior es el caso de la jurisdicción de Nueva Delhi, en la India, donde todos los miembros del personal —incluidos los docentes— activamente implicados en las iniciativas de gestión municipales contra la COVID-19 se vacunarán de manera prioritaria como trabajadores de primera línea.

Chile ha constatado un cierto éxito en su programa de vacunación de docentes. Para preparar el regreso a las aulas, el Gobierno de Chile incluyó a los docentes y a los trabajadores del sector educativo de manera temprana en el esfuerzo de vacunación masivo del país. Durante tan solo las dos semanas precedentes al inicio del curso escolar, más de la mitad de los 513.000 docentes y trabajadores del sector educativo del país fueron vacunados a tiempo.

UNICEF/ Raphael Puget/UNI342143
Durante la pandemia, una docente enseña árabe en un centro para niñas que han sufrido violencia de género en Nuakchot, Mauritania.
Crédito: UNICEF/Raphael Puget/UNI342143

 

Los docentes en la segunda ola de vacunación

En otros países, los docentes se incluyen en el segundo grupo prioritario para recibir la vacunación. Este es el caso de la ArgentinaColombia y Turquía. En Viet Nam, se otorga una mayor prioridad a los docentes, ya que se vacunarán en el mismo grupo al que pertenecen los ciudadanos mayores y las personas con enfermedades crónicas, así como otros trabajadores que prestan servicios esenciales y los diplomáticos.

Mientras tanto, en el Reino Unido, los docentes se incluyen como segundo grupo prioritario junto con los equipos de respuesta inicial, el ejército, los profesionales que trabajan en el sistema judicial, los profesionales del sector del transporte y los funcionarios esenciales en la respuesta contra la pandemia. Esta clasificación ha sido cuestionada por diversos ciudadanos que han puesto en marcha una petición en línea dirigida al Parlamento a fin de priorizar a los docentes y al personal escolar o al cargo del cuidado infantil.

En el plan de tres fases de Sudáfrica, los docentes se incluyen en un grupo prioritario de segundo nivel muy extenso que comprende cerca de 17 millones de personas, entre ellas, trabajadores esenciales como agentes de policía, personas que residen en lugares con una elevada concentración de población —como cárceles y refugios—, personas de 60 años de edad o más, y personas con diversas comorbilidades.

De manera indirecta, algunos países han dado preferencia a los docentes adoptando el enfoque de priorizar a los trabajadores en general, a fin de reactivar la economía. En Indonesia, los docentes junto con las personas mayores conforman un segundo grupo prioritario en el plan de vacunación nacional. El país tiene previsto vacunar a 5 millones de docentes para junio.

De modo similar, en Bangladesh se comunicó a principios de febrero que se vacunaría a todos los docentes de primaria y que, para finales de mes, los docentes de menos de 40 años registrados en la lista de la Dirección de Salud podrían inscribirse en línea para recibir la vacuna.

Conforme la aplicación de planes de vacunación ha ido en aumento a escala mundial, se han adquirido compromisos importantes. En los Estados Unidos, se ha pedido a todos los estados que prioricen a los docentes en las iniciativas de vacunación, de conformidad con el objetivo establecido de que, para finales de marzo, todos los docentes de educación preescolar a educación secundaria y el personal al cargo del cuidado infantil hayan recibido la primera dosis.

De modo similar, el Ministerio de Educación de Singapur anunció que empezaría a vacunar a 150.000 docentes y otro personal de instituciones educativas a partir de principios de marzo.

La información disponible sobre los países africanos es escasa. Sin embargo, Rwanda, que a principios de marzo recibió 347.000 dosis de la vacuna mediante la iniciativa COVAX respaldada por las Naciones Unidas, ha hecho hincapié en la vacunación de docentes. Al respecto, el Ministerio de Salud ha declarado que: “Los docentes forman parte de los trabajadores de primera línea que se están vacunando contra la COVID-19”.

En otros puntos del continente, los docentes de Uganda se incluirán en el segundo grupo prioritario después de los trabajadores de la atención de la salud y el personal de seguridad, mientras que Kenya también ha considerado a los docentes como un grupo de alta prioridad, tras los trabajadores de la atención de la salud y el personal de seguridad pero antes que las personas con posibles comorbilidades y las que tienen más de 58 años.

 

Los docentes a los que se sigue sin tener en cuenta

En otros países como Italia y el Brasil, los docentes quedan relegados a un puesto inferior en los planes nacionales de priorización de las vacunas. El Brasil ha agrupado a los docentes con el personal de seguridad y el personal penitenciario, una situación que ha provocado huelgas en São Paulo para protestar, entre otras cuestiones, por los riesgos sanitarios a los que hacen frente los docentes en las escuelas.

En la Federación de Rusia, existe un cierto recelo ante la vacuna que puede obstaculizar los esfuerzos por vacunar a los docentes —a pesar de la alta prioridad que se les otorga junto con el personal médico y los trabajadores sociales— en las etapas iniciales de la vacunación masiva.

Recientemente, han surgido nuevas estadísticas que revelan que dos terceras partes de los países más pobres sufrirán recortes presupuestarios en el sector de la educación. Este dato supone un problema por diversos motivos, de los cuales dos de los principales son la necesidad de vacunar a los docentes y de contratar a personal a fin de afrontar los retos relacionados con el aumento de la carga de trabajo, la tasa de abandono de docentes y la enfermedad.

Muchos países de ingreso bajo tienen pocas posibilidades de obtener suficientes dosis para vacunar a sus docentes durante cierto tiempo. Esto supone una enorme presión para los docentes, que deben impartir clase presencialmente sin estar vacunados, con lo que ponen en riesgo tanto su salud como la de los demás.

Un reciente estudio indica que, sin una mayor cooperación internacional, más de 85 países pobres no dispondrán de acceso generalizado a las vacunas contra el coronavirus antes del año 2023.

 

Recomendaciones

Ante la situación mundial descrita anteriormente, el Equipo Especial sobre Docentes formula las recomendaciones siguientes:

  • Tal y como han instado la UNESCO y Education International, los docentes deben considerarse trabajadores de primera línea y un grupo de alta prioridad que debe vacunarse de manera temprana para garantizar que las escuelas puedan volver a abrir en condiciones de seguridad a fin de impartir educación presencial.
  • Los gobiernos deben colaborar con los sindicatos de docentes para asegurarse de que todas las escuelas sigan respetando estrictamente las normas a fin de realizar su actividad de manera segura, y que los docentes sin vacunar tengan acceso a atención psicológica y socioemocional, licencia de enfermedad y apoyo por parte de los dirigentes de la escuela y las autoridades centrales o del distrito.
  • En los casos en que los grupos de alta prioridad requieran ser identificados para acceder a la vacunación, los ministerios pertinentes deben garantizar que las listas de docentes sean precisas y que los docentes cuenten con la identificación adecuada.
  • Las lecciones aprendidas de pandemias anteriores deben fundamentar los planes de distribución de vacunas a fin de garantizar que se instauren eficazmente mecanismos de difusión y que estos funcionen de forma eficiente para que todos los docentes tengan acceso a los mismos, incluidos aquellos de regiones remotas.
  • Los gobiernos deben asegurarse de que se disponga de los fondos necesarios para respaldar el proceso de vacunación a fin de garantizar la seguridad de los docentes y el personal educativo auxiliar, así como la reapertura de las escuelas en condiciones de seguridad.

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Crédito de la fotografía de portada: Bret Bostock/Flickr
Pie de foto: Una jeringuilla médica con una vacuna