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Docentes en contextos de crisis: invertir en sus fortalezas, no depender de ellas

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Este blog fue publicado originalmente el 5 de octubre de 2021, Día Mundial de los Docentes, por la Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia (INEE, por sus siglas en inglés) y redactado por Danni Falk y Chris Henderson del Teachers College de la Universidad de Columbia.


“Al igual que mis alumnos, sé lo que es perder mi hogar y huir de una guerra que no tenía nada que ver conmigo. Quizás sea esa la razón por la que quise venir a trabajar aquí y marcar una diferencia para estos niños”. - Francis Ocaya, docente, Uganda.

Los docentes se encuentran en el corazón mismo del aprendizaje, el bienestar y el desarrollo integral de los niños y niñas. En el Día Mundial de los Docentes de este año, reconocemos que “los docentes también están en el centro de la recuperación de la educación”, ya que los sistemas escolares de todo el mundo continúan lidiando con la actual pandemia sanitaria de COVID-19. Si bien la escala y el alcance de la pandemia no tienen precedentes (supuso la interrupción de los procesos de enseñanza y aprendizaje para 1.600 millones de estudiantes y de las actividades de más de 100 millones de docentes y personal escolar), el número de docentes que han impartido clase en medio de conflictos, crisis y desplazamientos durante décadas es inconmensurable (Sherif, Brooks y Mendenhall, 2020). 

Docentes como Francis, quien creció y asistió a la escuela en un campo de desplazados internos en el norte de Uganda durante los disturbios civiles y la violencia provocada por el Ejército de Resistencia del Señor, lo saben muy bien. En la actualidad, Francis da clase a niños y jóvenes de Sudán del Sur en un asentamiento de refugiados en la misma comunidad donde él vivió como desplazado Esta experiencia compartida con sus alumnos, lo que Jackie Kirk y Rebecca Winthrop acuñaron como una “calificación alternativa” de los docentes que trabajan en contextos de crisis, motiva a Francis a trabajar con niños, niñas y jóvenes refugiados, y lo sitúa en una posición única para comprender y responder a las adversidades a las que se enfrenta su alumnado.

A pesar de sus habilidades y fortalezas como docente, no podemos esperar que Francis o sus colegas realicen esta labor solos. Sin embargo, es muy habitual que los docentes se sientan ignorados y poco apoyados. Los docentes que trabajan en contextos de crisis —que pueden ser docentes de la educación pública que trabajan con estudiantes refugiados, docentes desplazados internos o refugiados— se enfrentan a complejos desafíos en su práctica docente y rara vez reciben el apoyo que necesitan para llevar a cabo su trabajo de manera significativa. 

Es bien sabido que, en medio de una crisis, el desarrollo profesional docente puede ser irregular, descoordinado y de calidad incierta (Burns y Lawrie, 2015), las políticas de gestión docente pueden con frecuencia restringir las compensaciones, los beneficios y el compromiso a largo plazo con la profesión (Mendenhall Gómez y Varni, 2018) y se ignora el bienestar de los docentes a pesar de que su trabajo es estresante por naturaleza (Falk et al., 2019, 2021; INEE, 2021). Además, el desarrollo profesional que recibe la constelación de agentes que trabajan en estrecha colaboración con los docentes, especialmente sus supervisores y líderes escolares, es insuficiente para crear un clima escolar positivo que les permita realizar su trabajo de manera eficaz (Mendenhall et al., 2021). Ha llegado la hora de que se produzca un cambio. 

En un esfuerzo por impulsar este cambio, el Grupo Colaborativo de la INEE sobre docentes en contextos de crisis reunió a un grupo de actores humanitarios y de desarrollo para preparar un llamado a la acción inicial con el objetivo transformar el apoyo intersectorial brindado a los docentes en contextos de crisis. Este llamado, que consta de cinco puntos de acción de centrados en la gestión de los docentes, su desarrollo profesional, su bienestar y el liderazgo y la gobernanza escolar, insta a la comunidad internacional a:

  1. Priorizar a los docentes desde el comienzo mismo de una emergencia, hasta la recuperación y el desarrollo, con mayores inversiones financieras, mejores datos y una planificación eficaz para que un número adecuado de docentes, incluidas mujeres y docentes pertenecientes a minorías, puedan desarrollar su labor donde y cuando más se los necesita.
  2. Respetar a los docentes, incluidos los voluntarios y facilitadores, como individuos y profesionales con políticas de contratación, términos retributivos y laborales y condiciones de trabajo adecuados y equitativos.
  3. Favorecer que los docentes apoyen a todos los estudiantes, invirtiendo continuamente y mejorando de forma drástica la naturaleza y la calidad de la preparación de los docentes, el desarrollo profesional continuo y el apoyo sostenido.
  4. Apoyar el bienestar de los docentes, reconociendo el impacto de las crisis en sus propias vidas y en su capacidad para realizar su trabajo, y brindando un apoyo integral a los docentes en los planos individual, escolar, comunitario y nacional.
  5. Tomar en consideración los conocimientos, experiencias y opiniones de los docentes, incluyéndolos en los órganos de toma de decisiones y los mecanismos de coordinación, el diseño y la implementación de programas y las iniciativas de investigación.

Durante los próximos meses, el Grupo Colaborativo de la INEE sobre docentes en contextos de crisis, en asociación con la Fundación LEGO, la Internacional de la Educación, Oxfam, la UNESCO y el Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030, lo invita a participar en una serie de eventos que contribuirán, mejorarán y movilizarán este nuevo llamado a la acción.  La serie de eventos sobre docentes en contextos de crisis 2021-2022 brindará una oportunidad para que todos mejoremos de manera colectiva y eficaz y nos comprometamos con el llamado a la acción. También nos ayudará a comprender cómo podemos impulsar esta agenda mundial para mejorar el apoyo a los docentes a lo largo de sus carreras.

A través de varias reuniones virtuales que se celebrarán entre 2021 y 2022, se le invita encarecidamente a:

  • Escuchar y aprender con docentes, profesionales, legisladores, investigadores y donantes que compartirán enfoques prometedores y desafíos persistentes en las políticas, la práctica y la investigación. Participe en este debate y construya una base empírica sobre cómo mejorar el apoyo a los docentes presentando un estudio de caso sobre gestión docente, desarrollo profesional docente, bienestar docente o gobernanza y liderazgo escolar antes del viernes 15 de octubre.
  • Colaborar y comprometerse con diversas partes interesadas de los sectores humanitarios y de desarrollo para analizar, revisar y mejorar el llamado a la acción. Ayúdenos a formular recomendaciones a las partes interesadas sobre la mejor manera de movilizar y promulgar esta agenda mundial de manera que transforme nuestro apoyo a los docentes. 
  • Involucrar y empoderar a los docentes, quienes compartirán sus perspectivas y experiencias escribiendo y enviando sus relatos, los cuales compartiremos a lo largo de la serie de eventos. Se pretende con ello llamar la atención sobre la función fundamental que desempeñan los docentes y situarlos como expertos en la descripción de sus funciones y responsabilidades y del apoyo que necesitan para desempeñar su labor de manera eficaz a lo largo de sus carreras.

Si bien hoy, en el Día Mundial de los Docentes, la comunidad internacional celebra el increíble trabajo de este grupo, también debemos reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrentan y reconocer nuestra responsabilidad colectiva de brindarles el apoyo que merecen. En este proceso, debemos reconocer las habilidades y los conocimientos que docentes como Francis aportan a las aulas de las comunidades afectadas por las crisis en todo el mundo. 

Al mismo tiempo, no podemos permitir que nuestra celebración del trabajo de los docentes nos lleve a la complacencia. Debemos reconocer a los docentes como líderes en la respuesta de sus comunidades a los desastres, la recuperación tras las guerras y la preparación para el cambio climático, y al mismo tiempo priorizar las condiciones que inhiben el pleno potencial de su trabajo. 

Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas de este año, los líderes mundiales comprometieron fondos por valor de 138,1 millones de dólares de los Estados Unidos para Education Cannot Wait (La educación no puede esperar), un fondo de apoyo a la educación en situaciones de emergencia. Esa misma semana, la Fundación LEGO comprometió 150 millones de dólares de los Estados Unidos para las iniciativas de UNICEF encaminadas a que los niños y las niñas retomen la escuela. En este mundo pospandémico, la educación ocupa un lugar central. 

Es una oportunidad única para invertir en las fortalezas de los docentes, no para depender de ellas. Debemos abordar las barreras estructurales y sistémicas, no evitarlas ni conformarnos con el statu quo.

Participe en la serie de eventos sobre docentes en contextos de crisis 2021-2022 mientras continuamos trabajando con y para los docentes en transformar el apoyo sectorial a los educadores en contextos de crisis. Para obtener más información sobre cómo participar en la serie de eventos, comuníquese con: eventseries@inee.org.


Fotografía: Docente en Colombia. 2016. Copyright Edgar León / NRC.

Las denominaciones empleadas en este artículo y la forma en que aparecen presentados los datos no implican, de parte de la UNESCO y del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para Educación 2030, juicio alguno sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni sobre la delimitación de sus fronteras o límites. Los autores se hacen responsables de las ideas y opiniones que aquí expresan, las cuales no reflejan necesariamente las de la UNESCO, ni comprometen a la Organización.